Lunes , 21 Agosto 2017

¿Cómo se diagnostica la sarcoidosis?

Los tres criterios que se usan actualmente para diagnosticar la sarcoidosis son:

  • presencia de síntomas o signos de la enfermedad
  • presencia de granulomas
  • ausencia de otra enfermedad que justifique lo anterior

Para diagnosticar la sarcoidosis será necesario descartar: infecciones, otras enfermedades que originan granulomas (granulomatosis), algunos tipos de cáncer y linfomas y enfermedades del sistema inmune.

Será importante realizar una historia clínica detallada y una exploración física, en la que los médicos buscarán, por ejemplo, ruidos respiratorios anormales, adenopatías o lesiones en la piel.
Además, seguramente será necesario hacer alguna o varias de las pruebas que se explican a continuación, dependiendo de los órganos afectados:

  • Análisis de sangre y de orina: en la sangre se valora el estado de los diferentes componentes (plaquetas, glóbulos rojos…), cómo están funcionando el hígado y el riñón, entre otros. También puede medirse el nivel de la enzima convertidora de angiotensina (ECA). Tradicionalmente esta enzima se utilizaba para vigilar la evolución de la sarcoidosis, pero ahora sabemos que no siempre está elevada cuando la sarcoidosis está activa y además no es específica (aparece elevada también en otras enfermedades). En la orina puede observarse si hay una eliminación aumentada de calcio (hipercalciuria).
  • Radiografía de tórax: permite saber si hay afectación pulmonar y su estadio. También permite ver si los ganglios linfáticos están agrandados. Normalmente se toman dos imágenes (que se llaman posteroanterior y lateral) y se comparan con radiografías previas cuando éstas existen.
  • Espirometría y otras pruebas de función respiratoria: suelen hacerse para valorar la capacidad respiratoria. La espirometría se hace mediante un “espirómetro” que mide la cantidad de aire que pueden retener los pulmones y la velocidad de las inhalaciones y las exhalaciones durante la respiración. Debido a la importancia de la función pulmonar en la sarcoidosis, es posible que sean necesarias otras pruebas (pletismografía y capacidad de difusión).
  • Electrocardiograma: suele pedirse cuando es importante saber si puede haber alguna arritmia o problema similar en el corazón. Puede ser necesario hacer un electrocardiograma de 24 horas (también llamado Holter).
  • Test de la tuberculina o Mantoux: se hace para excluir la posibilidad de una tuberculosis. Suele ser negativo en la sarcoidosis, de forma característica.
  • TAC: la Tomografía Axial Computarizada (TAC) o escáner es una prueba radiológica que puede ser necesaria sobre todo cuando hay afectación en la cavidad torácica. Puede emplearse para evaluar la afectación o para localizar nódulos para la biopsia. También se emplea para detectar otro tipo de complicaciones.
  • PET: la tomografía por emisión de positrones (PET por su nombre en inglés, Positron Emission Tomography) es una prueba diagnóstica que, a través del uso de una pequeña cantidad de una sustancia radioactiva, permite tener imágenes de la actividad que se produce en el interior del cuerpo. El PET podría ser empleado para evaluar el estado del pulmón, del sistema nervioso o del corazón y también podría servir para determinar dónde hacer la biopsia.
  • Gammagrafía con galio: es una prueba que utiliza una sustancia radioactiva llamada galio y, al igual que el PET, es una prueba de medicina nuclear. Aunque el PET puede ser mejor para diagnosticar la sarcoidosis, a veces es necesario hacer gammagrafía con galio para ver la evolución de la enfermedad, pudiendo ser también útil en algunos casos dudosos.
  • Biopsia: puede ser necesaria cuando la presentación clínica no es suficiente para el diagnóstico. Las zonas más frecuentes para realizar las biopsias son la piel, los nódulos o la conjuntiva de los ojos, porque normalmente se busca el sitio más accesible afectado. Si los pulmones están afectados tal vez sea necesario hacer una broncoscopia con biopsia (un broncoscopio es un dispositivo para observar el interior de los pulmones y, en este caso, también para extraer tejido a analizar).

Otra prueba que podría estar indicada es la aspiración transbronquial mediante broncoendoscopia guiada por ultrasonidos, sobre todo cuando hay ganglios linfáticos afectados en el mediastino (espacio entre el tórax y los pulmones, también llamados ganglios hiliares). Una de las principales ventajas de esta última prueba es que, en algunos casos, permite evitar técnicas más agresivas como la mediastinoscopia.

  • Revisión oftalmológica: en muchos casos puede ser necesario hacer un examen detallado de los ojos para ver si existe una posible uveítis que requiriese tratamiento. Para el diagnóstico de la uveítis tu oftalmólogo se basará en signos clínicos y también en los resultados de las analíticas y otras pruebas (por ejemplo radiografía o biopsia).

Una vez que la sarcoidosis se diagnostica, puede ser necesario hacer pruebas adicionales para valorar la afectación de diferentes órganos.

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