miércoles , 13 diciembre 2017
Tratamiento farmacológico
Cambios en la visión de la vida tras la depresión / Pydesalud

Tratamiento farmacológico

17CYLBA55MHEn el presente apartado, las personas entrevistadas en este estudio relatan los diferentes aspectos de sus tratamientos farmacológicos, desde la relación con los profesionales responsables de su administración, hasta los beneficios que estos tratamientos aportaron para su recuperación. También hacen referencia a las dificultades que tuvieron que enfrentar en relación con la medicación: maneras de administrarla, efectos secundarios, la resistencia y la tolerancia que experimentaron. Asimismo, relatan las dificultades que les provocó su abandono (denominados síndrome de discontinuación o de retirada) sin supervisión de los profesionales y/o la dependencia de la misma. Algunos fármacos utilizados en el tratamiento de la depresión de forma combinada, como la benzodiacepinas e hipnóticos pueden llegar a provocar dependencia.

GESTIÓN DEL TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO: PRESCRIPCIÓN, DOSIFICACIÓN Y EFECTIVIDAD

SÍNTOMAS

Las personas entrevistadas fueron atendidas y medicadas por los profesionales que llevaron adelante la atención de su depresión. En algunos casos, fueron los mismos médicos de cabecera quienes emprendieron la terapia para la depresión y administraron el tratamiento farmacológico. En otros, fueron atendidos por psiquiatras, quienes indicaron medicación e hicieron los seguimientos correspondientes.

En todos los casos aquí abordados el médico prescribió la medicación y la dosis. Sin embargo, a pesar de que no es lo recomendable desde el punto de vista clínico, varias fueron las personas que decidieron intervenir en el tipo de medicación y/o en la dosificación, con independencia del criterio profesional. Así, algunas personas subían o bajaban las dosis de acuerdo con su estado anímico y sus efectos secundarios. Otras, agregaron o quitaron alguna medicación específica para la ansiedad o el insomnio.En otros casos, los pacientes aceptaron la prescripción indicada por su médico.Por último, en varios casos, se dio un diálogo entre médico y paciente que posibilitó la decisión compartida de la dosis de la medicación, de acuerdo a los efectos que se iban produciendo.

Para algunas de las personas entrevistadas la prescripción y dosificación de la medicación dependía, sobre todo, de la decisión del profesional de la salud. Ellos siguieron los criterios de los médicos en la toma de la medicación. En el caso de los medicamentos antidepresivos, los beneficios suelen aparecer al cabo de un período que oscila entre 6 meses y un año, habitualmente, cuando se realiza la toma de manera ininterrumpida.

Las experiencias de algunas de las personas entrevistadas muestran que la prescripción y dosificación de la medicación se realizaba de común acuerdo con su médico. El profesional consultaba con el paciente en todo momento sobre los efectos que iba teniendo la medicación. De esa manera se iba ajustando la dosis o cambiando la medicación, según un criterio de escucha de la persona afectada con depresión.

EFECTOS SECUNDARIOS DE LA MEDICACIÓN

En ocasiones las decisiones sobre la dosificación del tratamiento farmacológico estuvo ligada con la aparición de efectos secundarios de la medicación.
Las personas entrevistadas en este estudio cuentan de qué manera han vivido esos efectos adversos. En algunos casos no fue fácil distinguir entre los efectos secundarios de la medicación y los síntomas habituales de la depresión. Otras personas sintieron claramente que sus síntomas de depresión empeoraban; o a veces, se solucionaban algunos síntomas y empeoraban otros. Para otras personas, el comienzo de la toma de medicación implicó claramente la aparición de una serie de dolencias y malestares, o una alteración de sus facultades para afrontar la vida cotidiana.Teniendo en cuenta estos aspectos no deseados del tratamiento, algunas personas cuentan cómo valoran la relación entre los beneficios y los efectos secundarios en el tratamiento farmacológico de su depresión.

SÍNTOMAS

Algunas de las personas entrevistadas indican que no pueden distinguir claramente entre los llamados efectos secundarios de la medicación y los síntomas asociados a la depresión.

Cuando se inicia un nuevo tratamiento es importante observar la aparición de posibles efectos secundarios ya que, en función de lo invalidantes que sean y de que desaparezcan con el tiempo o no, puede llevar a un cambio de fármaco. En ocasiones, los antidepresivos pueden provocar efectos secundarios habitualmente menores, que desaparecen a los pocos días de continuar el tratamiento.

Algunas personas sintieron que los síntomas habituales de su depresión empeoraban al comenzar a tomar la medicación, ya que se agregaron problemas físicos y anímicos producidos por el fármaco indicado.

A un grupo de pacientes la medicación le provocó problemas cardiovasculares, retención de líquidos, dificultades motoras, problemas digestivos, entre otros efectos adversos.

Algunas personas entrevistadas reflexionan sobre sus experiencias acerca de la relación entre beneficios y consecuencias negativas del tratamiento farmacológico.

Un grupo de entrevistados tuvieron dificultades para percibir los beneficios de la medicación ya que pasado un tiempo de estar tomándola dejaban de sentir sus efectos positivos en el control de los síntomas e incluso llegando a sufrir recaídas en algunos casos. Por ese motivo, los médicos debieron modificar, según el caso, las dosis o el fármaco indicado.

DEPENDENCIA Y ABANDONO DE LA MEDICACIÓN

SÍNTOMAS

Algunos medicamentos como los ansiolíticos e hipnóticos tienen un efecto más inmediato que pueden favorecer la automedicación y la dependencia.Algunas personas cuentan que el tratamiento les generó una dependencia, porque cuando no la tomaban se sentían muy mal (cuadro de abstinencia)

Algunos pacientes abandonaron su tratamiento farmacológico sin consultarlo con su médico. Aquí cuentan los motivos por los cuales dejaron de tomar la medicación y los efectos que les produjo (síndrome de descontinuación).

VALORACIÓN DEL TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

Aquí, las personas entrevistadas valoran la medicación recibida en sus tratamientos. Encontramos diferentes experiencias, quienes piensan que es efectiva en momentos puntuales, quienes consideran que debe combinarse con psicoterapia, y aquellos que no reconocen que haya sido eficaz para su depresión.

SÍNTOMAS

Para un grupo de pacientes, por motivos diversos, la medicación significó la única manera de salir de su depresión o, simplemente, de encontrar la mejoría necesaria para afrontar el problema.

Mientras que para algunas personas el efecto beneficioso de la medicación fue muy rápido, para otras la mejoría no fue percibida hasta pasado un tiempo. Incluso, en algunos casos, los médicos tuvieron que probar diferentes fármacos y combinaciones de dosis hasta conseguir la mejoría.

Un grupo de pacientes piensa que la medicación no resultó una ayuda para mejorar su situación, sino todo lo contrario.

Algunas personas cuentan que la medicación les ayudó a salir de los momentos de crisis cuando los síntomas les impedían seguir con el desarrollo de su vida cotidiana. Plantean que la medicación es primordial para comenzar a mejorar, aunque posteriormente se necesiten otros tratamientos como la psicoterapia (Tratamientos combinados), porque, para superar la depresión afirman que necesitan hablar de sus problemas o complementarlo con otros recursos.

Algunas personas se muestran contrarias al tratamiento farmacológico. Los motivos no derivan únicamente de su experiencia con la toma de medicamentos para tratar la depresión sino también de su visión personal sobre la atención a la salud. Hay quienes piensan que, en lo posible, se deben evitar los fármacos y buscar otras formas de ayuda.

En el año 2011 se implantó en España la regulación a la Ley de Garantías (RDL-9/2011) por la cual se obliga a los profesionales a recetar por principio activo siempre que el fármaco de la marca comercial tenga un coste superior al mismo producto del genérico. Este hecho, que en principio no debería repercutir sobre el tratamiento que recibe el paciente, ya que la biodisponibilidad del genérico es 80% igual a la de originales de marca comercial. En la actualidad, se permite una variación máxima de alrededor de un 20% de biodisponibilidad entre medicamentos genéricos y originales de marca. El que esa diferencia sea clínicamente significativa no termina de aclararse del todo. Para algunos profesionales podría provocar ligeras diferencias. Por otro lado, encontramos la desconfianza del propio paciente que también podría producir diferencias, al menos subjetivas (Ver: Kesselheim AS, Misono AS, Lee JL, Stedman MR, Brookhart MA, Choudhry NK, Shrank WH. Clinical equivalence of generic and brand-name drugs used in cardiovascular disease: a systematic review and meta-analysis. JAMA. 2008 Dec 3; 300(21):2514-26).

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