lunes , 23 octubre 2017
Vida laboral

Vida laboral

La vida laboral de las personas afectadas con cáncer de mama conlleva una serie de cambios desde el momento del diagnóstico y, especialmente, en la fase de los tratamientos.

Es frecuente que, al menos durante los primeros 6 meses, la persona permanezca de baja laboral. En ciertos casos, este tiempo puede ser insuficiente para recuperarse ya que la mujer desea volver a encontrarse con toda su fuerza y ánimo para volver a la cotidianeidad.

Posteriormente, la mayoría de las mujeres se reincorpora con normalidad a su trabajo habitual. En algunos casos, si el trabajo requiere un esfuerzo físico continuo de carga, o si involucra tareas manuales repetitivas, dichas actividades físicas suelen ser incompatibles con el grado de funcionalidad postquirúrgica o con las recomendaciones de prevención del linfedema. En estos casos, es importante que la empresa intente la reubicación a un puesto de trabajo más apropiado a la nueva condición. También es fundamental para la reinserción laboral de la mujer afectada, el apoyo de los compañeros de trabajo, no sólo durante el período de baja sino también una vez que la persona reanuda sus tareas. La falta de comprensión de la nueva condición física y/o psicológica por parte del entorno laboral afecta la calidad de vida de las mujeres que han padecido cáncer de mama, ya que pueden sentirse cuestionadas, excluidas o discriminadas. Estas situaciones desalientan el retorno al trabajo y la continuidad de una vida normalizada.

En otros casos, una vez finalizados los tratamientos, las personas se replantean su estilo de vida y las actividades laborales y buscan adecuar su trabajo a actividades más afines con sus intereses personales o que les brinden una mayor satisfacción. Otras mujeres procuran llevar una vida más tranquila o dedicarle más tiempo a su familia, con lo que sus opciones laborales también pueden verse modificadas.

En el siguiente apartado las personas entrevistadas por nuestro equipo de investigadores, relataban sus experiencias en lo referido a su vida laboral.

Haga clic en las fotografías para ver un vídeo con la experiencia narrada.

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VIDA LABORAL

Un momento importante para las mujeres entrevistadas fue la comunicación del diagnóstico en el lugar de trabajo y la solicitud de la baja laboral. Esto implicaba hablar del cáncer de mama con jefes y compañeros y en ocasiones les resultaba difícil.

Algunas de las personas entrevistadas describían el apoyo de su entorno laboral y familiar durante la etapa de los tratamientos, cuando estaban de baja.

Gracias al apoyo que recibió de su trabajo y su familia, una mujer optó por continuar trabajando en la medida que podía.

La mayoría de las mujeres pidió la baja laboral para poder dedicarse a su propio cuidado durante la etapa de los tratamientos; posteriormente retomaron el trabajo.

Otras mujeres necesitaron un período de tiempo más extenso para recuperarse, después de acabar los tratamientos.

Así como para muchas mujeres el hecho de estar de baja les permitía dedicarse al cuidado de sí mismas, hacer cosas que tenían relegadas, dedicarle más tiempos a su familia o tomarse las cosas con más tranquilidad; la mayoría deseaba volver a trabajar porque significaba sentirse sanas y retornar a la normalidad. Varias pensaban que su trabajo había sido “una buena terapia”.

La reincorporación al puesto de trabajo puede conllevar cambios debido a que el tipo de tarea que se realiza es contraria a los cuidados postquirúrgicos necesarios o para prevenir el linfedema, como los trabajos que implican esfuerzo físico continuo. La necesidad de evitar esfuerzos físicos o la presencia de otros problemas de salud, asociados o no al cáncer de mama, pueden alterar el desempeño laboral habitual.

Otras personas estuvieron de baja laboral durante un período y posteriormente tuvieron la opción de prejubilarse por la edad y porque tenían suficientes años cotizados para ser beneficiarios de la prestación. Algunas pocas personas habían obtenido la incapacidad laboral ya sea porque habían desarrollado otro cáncer, por haber sufrido metástasis o debido al linfedema.

Otras personas habían pensado reorientar su vida laboral o su carrera profesional hacia actividades más afines a sus intereses personales, ya que después de haber vivido la experiencia del cáncer valoraban más el hecho de disfrutar el día a día en los diferentes aspectos de la vida. (“Conviviendo con el cáncer de mama”).

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