domingo , 25 agosto 2019
Un motivo común de insatisfacción de los pacientes es que no son informados apropiadamente
El paciente demanda participar en las decisiones de salud / MorgueFile

Un motivo común de insatisfacción de los pacientes es que no son informados apropiadamente

Los pacientes ya no son ajenos a sus tratamientos y, cada vez más, se convierten en usuarios activos de los sistemas de salud. La causa más común de insatisfacción de los pacientes está en que no son informados apropiadamente sobre su condición o problema de salud y las opciones para tratarlo. Por ello, se recomienda su incorporación en el proceso de la toma de decisiones compartida en salud. Una visión que la doctora Lilisbeth Perestelo explica como determinante para la capacitación y fortalecimiento del paciente.

La doctora Perestelo, especialista en Terapia de Conducta y experta en Evaluación de Servicios Sanitarios, investigadora del Servicio de Evaluación y Planificación de la Dirección del Servicio Canario de Salud, ha sido una de las responsables, junto con el doctor Pedro Serrano, jefe de este servicio, del workshop internacional que lleva por título ‘El modelo de toma de decisiones compartida y las herramientas de ayuda para la toma de decisiones en la práctica clínica’ que tuvo lugar el pasado noviembre de 2015 en el Instituto de Salud Carlos III y que contó con la participación de expertos nacionales e internacionales.

La doctora Perestelo centró el eje de sus presentaciones en ‘La incorporación de los valores y preferencias de los pacientes y usuarios en la toma de decisiones’ y recordó que muchos factores pueden influir en las decisiones clínicas: desde la situación del propio usuario hasta el estilo de relación del equipo de profesionales que atienden al paciente. Lejos del estilo paternalista o informado, “la atención centrada en el pacientes se basa en un modelo relacional interpretativo y deliberativo”, explica la experta y añade que se trata de un “estilo flexible que incorpora la perspectiva del paciente y centra las indicaciones en las necesidades del mismo, teniendo en cuenta sus opiniones y su contexto social”.

Bajo este modelo, la relación es bidireccional y fomenta la participación del paciente en las decisiones. La implementación de este modelo se basa en los resultados de diversos estudios que han demostrado que la incorporación del usuario en la toma de decisiones sanitarias, mejora el seguimiento de la terapia (lo que se conoce como adherencia al tratamiento) y es más positivo para la vida del paciente, especialmente para quienes se encuentran afectados por alguna enfermedad crónica.

“La participación del paciente en la toma de decisiones clínicas está siendo empleada como medio para promocionar el empoderamiento, la autodeterminación y la autonomía de los pacientes”, explicó Lilisbeth Perestelo en el workshop.

La mayoría de los pacientes desea más información de la que recibe y muchos querrían una mayor participación en el proceso de toma de decisiones relacionadas con el cuidado de la salud.

En la última década se ha incrementado el interés por la Toma de Decisiones Compartidas y otros términos relacionados (como toma de decisiones informada, participación del paciente, elección informada, etc.) y se ha promovido una nueva conceptualización en la relación profesional-paciente. Ambos se enfrentan frecuentemente a situaciones en las que deben tomar decisiones relacionadas con la selección de procedimientos diagnósticos y terapéuticos.

Muchas de estas decisiones están tomadas ante un clima de importantes niveles de incertidumbre especialmente por parte del paciente; pero también, con una frecuencia variable, por parte de los profesionales sanitarios

A menudo, no hay certeza sobre los resultados de salud potencialmente asociados a las diferentes opciones de diagnóstico y tratamiento; o si los beneficios superarán globalmente a los potenciales efectos adversos. Precisamente, porque en algunas ocasiones no existe una única o mejor decisión, se hace necesario informar al paciente al objeto de incorporar sus preferencias en la toma de decisiones. Esto debe convertirse en una práctica habitual. Esto es así porque “el punto de vista de los pacientes puede diferir de la percepción del profesional en cuanto a la importancia personal que se le asigna a la relación entre los beneficios o los efectos adversos de las diferentes opciones diagnósticas y terapéuticas”, aclara Lilisbeth Perestelo.

La experta recalca que “la participación del paciente en la toma de decisiones es especialmente importante en aquellas situaciones en las que pudiera existir procedimientos de efectividad similar pero con diferentes riesgos o cuando el éxito de una terapia pudiera depender de la comprensión y valoración que el paciente haga de las diferentes opciones”. También es importante “cuando las diferentes alternativas terapéuticas presenten incertidumbre científica en cuanto a su eficacia y su efectividad”.

Incluir al paciente en este proceso mejora la calidad asistencial y aporta mejores resultados de salud y más adherencia a los tratamientos, lo que redunda en un aumento de la satisfacción del paciente. El intercambio de información clínica personalizada entre todos los agentes del proceso y las decisiones consensuadas, son clave para brindar una asistencia sanitaria y llegar a una sanidad de calidad.

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