miércoles , 26 septiembre 2018
¿Qué es la alfabetización en salud?

¿Qué es la alfabetización en salud?

El término ‘alfabetización en salud’ (AES) apareció de la mano de Simonds1 en la década de los 70, quien abogaba por la necesidad de que en las escuelas se impartieran conocimientos sobre salud de la misma forma que se hacía sobre materias como Historia o Ciencia. Con el tiempo, este concepto se fue ampliando y aunque hay múltiples definiciones, una de las más aceptadas es la de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que describe la AES como “las habilidades sociales y cognitivas que determinan el nivel de motivación y la capacidad de una persona para acceder, entender y utilizar la información de forma que le permita promover y mantener una buena salud“.

Navegando en la literatura es fácil encontrar otras definiciones de alfabetización en salud, pero el denominador común de todas ellas es la capacidad individual para asimilar e integrar información sobre salud y poder tomar decisiones apropiadas al respecto.

Es fácil intuir que bajos niveles de AES se traducen en un inadecuado uso de los servicios sanitarios, un incremento de los gastos y en un empeoramiento de la salud. Supongamos, por ejemplo, el caso de una persona diagnosticada de celiaquía que no ha comprendido bien la importancia de seguir una dieta exenta de gluten. Con el tiempo, esa persona, además de las complicaciones diarias que conlleva la enfermedad, podría enfrentarse a un cuadro de salud bastante complicado (enfermedades óseas, cáncer intestinal, trastornos hepáticos, etc) que traerá aparejado también costes sanitarios considerables. Se trata de un ejemplo fácilmente extrapolable a otras condiciones como la diabetes, la hipertensión, etc.

Esta valoración se ha visto confirmada por estudios científicos que han sido sintetizados en una revisión sistemática de la literatura realizada en 20112 que asoció las deficiencias de alfabetización en salud a más hospitalizaciones, mayor uso de los servicios de emergencias médicas, menor adherencia a medidas preventivas y poca habilidad para cumplir el plan terapéutico e interpretar mensajes de salud.

La preocupación por esta cuestión promovió durante el periodo 2009-2012 el desarrollo del proyecto Encuesta Europea de Alfabetización en Salud (en inglés, European Health Literacy Survey, HLS-EU) cuyo objetivo era conocer el nivel de alfabetización de la ciudadanía en estudio. Ocho mil personas de Grecia, Irlanda, Países Bajos, Austria, Polonia, Bulgaria, Alemania y España respondieron a la encuesta diseñada por los investigadores y según la puntuación lograda, se definió su nivel de AES como inadecuado, problemático, suficiente o excelente.

Los resultados arrojados por el estudio dibujaron un panorama bastante poco favorable3: un 47.6% de las personas encuestadas presentaban limitaciones en su alfabetización en salud. O en otras palabras, uno de cada dos participantes en el trabajo tenía una alfabetización en salud limitada. Además, las diferencias según los países eran notables. Así, España presentaba un 50.8% con nivel problemático y un 7.5% de nivel inadecuado frente a los porcentajes de 26.9 y 1.8 respectivamente que presentaban los Países Bajos.

En el caso de nuestro país, se trata de una situación explicable por la escasa tradición que posee la alfabetización en salud. Además, la AES contribuye a un proceso de empoderamiento que permite a las personas aumentar el control sobre su salud y asumir responsabilidad directa en los procesos de salud en los que está implicado. Una dinámica que choca frontalmente con el modelo paternalista de medicina aún imperante hoy día.

Urge un plan estratégico a medio y largo plazo que contemple la inclusión de la alfabetización en salud en las políticas sanitarias. Y, sobre todo, es vital la toma de conciencia por parte de los profesionales de la atención primaria sobre el papel que pueden y deben desempeñar en el proceso. Afortunadamente, la alfabetización en salud ha encontrado en el auge de la e-Salud un poderoso aliado. La facilidad de acceso a ingentes recursos sobre salud será sin duda un motor para el avance de la AES aunque eso plantea también un nuevo reto: aprender a identificar la información fiable.

Para saber más:

1 Simonds, S. K. (1974) Health education as social policy. Health Education Monograph, 2:1–25.
2 Berkman ND, Sheridan SL, Donahue KE, Halpern DJ, Crotty K. Low health literacy and health outcomes: an updated systematic review. Ann Intern Med. 2011; 155(2):97-107.
3 Proyecto HLS-EU “European Health Literacy Survey”

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